ATENAS.- Benjamin Netanyahu dijo ayer que está listo para iniciar negociaciones directas de paz con los palestinos sin ninguna agenda, tras una reunión en Atenas con su par griego Giorgos Papandreu, en el inicio de una visita de dos días a Grecia. Se trata de la primera visita de un jefe de gobierno israelí a Grecia, luego de que Papandreu hizo lo propio en Israel en julio.

"El principal tema de los próximos días es que estamos listos para iniciar negociaciones de paz sin ninguna agenda. Sólo tengan paciencia", planteó Netanyahu. "Puede ser en Washington o en El Cairo", ejemplificó. En tanto, el premier anfitrión elogió los pasos dados por Israel en materia de abastecimiento a la Franja de Gaza y respaldó las negociaciones directas entre israelíes y palestinos.

Quitan un muro
Entre tanto, como signo de la creciente estabilidad en Cisjordania, Israel removió los muros de concreto que instaló hace ocho años para proteger un asentamiento en las afueras de Jerusalén de ataques de palestinos. Comenzaron a retirar secciones de la pared de tres metros de altura en Gilo, un asentamiento que durante la segunda revuelta palestina fue separada de la localidad cisjordana de Beit Jala. Es la primera vez que se remueve una estructura de este tipo de un vecindario que fue impactado directamente por disparos de francotiradores y morteros. Gilo ha sido construida sobre la tierra que fue anexada por Israel a su municipalidad de Jerusalén tras la guerra de 1967, en la cual capturó Cisjordania y la Franja de Gaza. La toma de tierra por parte del Estado judío en los alrededores de Jerusalén nunca fue reconocida por la comunidad internacional. Al pasar en auto por el lugar, un israelí expresó el escepticismo que sienten muchos residentes de Cisjordania, incluyendo los palestinos. "Es una pérdida de dinero sacar y poner de nuevo los muros en dos años más", gritó desde su vehículo.

Niños inmigrantes
Por otra parte, un debate de conciencia en Israel sobre los planes del Gobierno para deportar a 400 niños de trabajadores inmigrantes dio el domingo un nuevo giro emocional, luego de que Sara, la esposa de Benjamin Netanyahu pidió que se les permita quedarse. "Como psicóloga y madre, le ruego que utilice su autoridad para permitir a la mayoría de los 400 niños quedarse en Israel", escribió la mujer en una carta al ministro del Interior, Eli Yishai. La solicitud fue rechazada por Yishai, un judío ultra-ortodoxo que defiende reducir el número de trabajadores extranjeros, muchos de los cuales residen en forma ilegal en Israel. El ministro ha dicho que los trabajadores inmigrantes no judíos son un peligro para "la empresa sionista", y que el edicto fue emitido por el Gobierno de Netanyahu. (DPA)